Abr
9
Nuevo Mormon Apóstol: Neil L. Andersen
Abril 9, 2009 by Giuseppe Martinengo Leave a Comment | Filed in Conferencia General, Profetas Mormones
Neil Linden Andersen es el nuevo miembro del Quórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona).

El élder Andersen fue sostenido como Apóstol el 4 de abril de 2009. En 1993 él llegó a ser miembro del Primer Quórum de los Setenta y en 2005 se le asignó servir en la Presidencia de los Setenta.
El élder Andersen nació en Logan, Utah, el 9 de Agosto de 1951. Cuando joven, él sirvió en una mission en Francia e después de su mission, él se graduó de la Universidad Brigham Young y ganó el grado de MBA de la Escuela de Negocios de Harvard.
El élder Andersen se casó con Kathy Sue Williams en 1975 y son padres de cuatro hijos.
aquí se puede escuchar su charla en la última conferencia general
o usted aquí puede ver y escuchar su charla en la última conferencia general (Manãna – Domingo)
o puede leer su discurso en la conferencia general anterior . Este es el comienzo de la charla
a Sabes lo suficiente
Me regocijo junto con ustedes de ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Cuando el presidente Monson compartió la maravillosa noticia de los cinco templos nuevos, pensé cómo en todo el mundo, en cada continente, en ciudades grandes o pueblos pequeños, somos una gran familia de creyentes. Nos hemos encaminado juntos hacia la vida eterna; es la mayor de todas las jornadas. Marchamos hacia adelante tomando sobre nosotros “el nombre de Cristo, teniendo la determinación de servirle hasta el fin”1.
Aunque existen muchas experiencias como la de hoy, llenas de poder espiritual y confirmación, también hay días en los que nos sentimos incompetentes y sin preparación, cuando la duda y la confusión inundan nuestro espíritu, cuando se nos dificulta hallar nuestro fundamento espiritual. Parte de nuestra victoria como discípulos de Cristo es lo que hacemos cuando nos sentimos de ese modo.
Hace casi cuarenta años, al meditar en los desafíos de servir en una misión, me sentí muy inepto y sin preparación. Recuerdo que al orar decía: “Padre Celestial, ¿cómo puedo servir en una misión si tengo tan poco conocimiento?”. Creía en la Iglesia, pero sentía que mi conocimiento espiritual era muy limitado. Al orar, tuve este sentimiento: “No lo sabes todo, ¡pero sabes lo suficiente!”. Ese consuelo me brindó el valor de dar el siguiente paso para ir a la misión….