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La declaración de impuestos recién publicada de Mitt Romney proporciona más que una contabilidad de los ingresos del candidato presidencial Republicano. Los documentos dan un vistazo poco común de los diezmos donados a la Iglesia Mormona por uno de sus miembros más prominentes.
Romney informa que él dará un total de $4.13 millones a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en un período de dos años como parte de sus donaciones caritativas generales. El ex gobernador de Massachusetts informó una utilidad de cerca de $43 millones por los dos años. Aparte de ello, durante la década pasada, Romney y su esposa, Ann, han donado más de $4.7 millones a la denominación a través de la Fundación Caritativa Tyler, un fideicomiso multimillonario que la pareja dirige.
La Iglesia SUD es conocida por buscar un alto nivel de compromiso de sus miembros ––en oración, estudio, servicio al prójimo y caridad. Romney, habiendo sido mormón toda su vida, sirvió como misionero en Francia cuando era joven y como un alto líder Santo de los Últimos Días en el área de Boston.
Sin embargo, el compromiso del candidato Republicano a la iglesia es un arma de doble filo en la contienda por la nominación presidencial. Muchos votantes Republicanos son cristianos que no consideran que los mormones sean parte de la cristiandad histórica. Los partidarios de Romney se preocupan de que los detalles de las donaciones a su iglesia contenidas en la declaración de impuestos puedan avivar la oposición hacia él debido a su religión.
“Creo que puede ser mal interpretado si las sumas de dinero que él está dando a la iglesia les parezca a los observadores inusuales o que indiquen alguna lealtad particular que amenace su independencia como político”, dijo Terryl Givens, profesor de la Universidad de Richmond y autor de varios libros sobre los Santos de los Últimos Días.
La donación del 10 por ciento anual es un mandato contenido en la Biblia que se ha enseñado a través del cristianismo. (El pastor evangélico Rick Warren, autor del bestseller “The Purpose Driven Life” (“Una vida con propósito”), es conocido por “revertir el diezmo”, guardando el 10 por ciento de sus ingresos para su familia mientras dona el 90 por ciento).
En cuanto a la enseñanza mormona, los Santos de los Últimos Días deben pagar el diezmo para ser un miembro fiel de la iglesia y participar en los rituales del templo. La Doctrina y Convenios, una colección de revelaciones del fundador de la iglesia, José Smith (Joseph Smith), dice de los diezmos que los mormones “observarán esta ley, o no serán considerados dignos de permanecer entre vosotros”. Casi el 80 por ciento de los Santos de los Últimos Días dijeron que pagaban un diezmo en una encuesta reciente del Foro del Centro de Investigación Pew sobre Religión y Vida Pública.
El dar mormón está moldeado por una ética de auto-suficiencia de la herencia pionera de la iglesia y por la historia de la persecución anti-mormona sobre las creencias religiosas y el apoyo en el pasado a la poligamia, a la cual la iglesia renunció en 1890.
Smith fue asesinado por una turba en 1844. Los primeros mormones fueron expulsados de sus hogares, a menudo siendo objeto de ataques violentos. Los colonos que se establecieron en el Valle de Lago Salado enfrentaron escasez de alimentos, enfermedades y otras dificultades. Debido a estas experiencias, la iglesia desarrolló su propio sistema de bienestar masivo, el cual funciona hasta hoy, que consiste en el proporcionar alimentos y otros artículos de sus propias fábricas y granjas.
“Ellos tuvieron que aprender desde muy temprano en su historia a satisfacer las necesidades materiales de su propio pueblo”, dijo Givens.
Además de los diezmos, los mormones también dan lo que ellos llaman una “ofrenda de ayuno”. Un día al mes, los mormones ayunan, luego donan el dinero que habrían gastado en los alimentos a sus líderes locales de la iglesia. Los fondos son usados para ayudar a cualquier persona de la comunidad que esté pasando por necesidades a causa de no tener empleo, una enfermedad u otra dificultad.
Además, se espera que los Santos de los Últimos Días donen a una variedad de organizaciones benéficas de la iglesia, las que incluyen un fondo de préstamos educativos a bajo interés, un fondo editorial para el Libro de Mormón y el fondo internacional de ayuda y alivio de la iglesia ––una denominación equivalente a la Cruz Roja–– que responde a las tragedias tales como el terremoto del 2010 en Haití.
El proceso del dar es privado, lo que hace que los detalles de las donaciones caritativas de Romney sean más notables. No se pasan bandejas recolectoras durante los servicios de adoración. No se usan registros financieros. Se espera que los mormones den de acuerdo con su conciencia. Una vez al año, los obispos SUD de la localidad tienen reuniones de ajuste de diezmos con las familias para preguntarles si han pagado el 10 por ciento en su totalidad. La iglesia, que tiene su sede en la Ciudad de Lago Salado, no divulga detalles de lo que recibe en diezmos anualmente, aunque algunos estiman que la cantidad debe ser de varios miles de millones de dólares.
En su declaración de impuestos, Romney reportó que él donó a la iglesia $1.53 millones en el 2010 sobre un ingreso de $21.7 millones, y en el 2011 estima que donará $2.6 millones a la iglesia, sobre un ingreso esperado de $21 millones. La cantidad del año 2010 es menos del 10 por ciento, mientras que la cifra del 2011 es mayor del diezmo esperado. Un funcionario de la campaña dijo que el gobernador basa sus diezmos en el ingreso estimado, ya que dona a la iglesia al final del año calendario antes de que finalicen sus impuestos. Él planifica pagar más del 10 por ciento en 2011, para compensar la subestimación del año anterior, dijo el funcionario de la campaña.
Para muchos mormones, el porcentaje del diezmo varía de año a año.
“En un año calendario dado, podría realmente ‘pre-pagar’ algo de diezmos y el siguiente año, incluyo eso en mis cálculos”, dijo Paul Edwards, editor del Deseret News, el cual es propiedad de la Iglesia SUD. “Yo creo que la mayoría de los Santos de los Últimos Días pueden reconocer que es como si estuviera pagando una décima parte, ya sea que se trate de un año calendario o durante un período prolongado de tiempo”.
En una entrevista en el “Fox News Sunday”, un día después de su derrota en Carolina del Sur, Romney dijo que él estaría sorprendido “si las personas quisieran discriminar a alguien por su compromiso de dar diezmos”.
“La Biblia habla de dar diezmos y ofrendas. Hice un compromiso con mi iglesia desde hace mucho, mucho tiempo de que daría el 10 por ciento de mis ingresos a la iglesia. Y he cumplido con ese compromiso”, dijo Romney. “Y, espero, que mientras la gente examina a las diferentes personas que están en la carrera presidencial, ellos estén complacidos con alguien que haya hecho una promesa a Dios y haya cumplido esa promesa”.
(traducido de una página web de los Estados Unidos)
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21
La fe de nuestro Padre…fe mormona?
agosto 21, 2008 | Leave a Comment
Me maravillan los diversos orígenes de los miembros de la Iglesia (Mormona); provenimos de diferentes grupos sociales, económicos y étnicos, de diferentes culturas, idiomas, circunstancias políticas y tradiciones religiosas.
Ese gran número de experiencias de la vida me han hecho reflexionar sobre el mensaje de uno de nuestros himnos: “La fe de nuestros padres”…
La fe de nuestros padres… me encanta esa frase.
A muchos miembros de la Iglesia (Mormona), esas palabras les hacen pensar en los pioneros valientes que abandonaron la comodidad de su hogar y viajaron en carromatos y a pie hasta llegar al valle del Gran Lago Salado. Siento amor y respeto por la fe y el valor de aquellos primeros pioneros de la Iglesia. Mis antepasados vivían en aquella época del otro lado del océano; ninguno estuvo entre los que vivieron en Nauvoo ni en Winter Quarters, y ninguno hizo la jornada a través de las llanuras, pero como miembro de la Iglesia, hago mío ese legado pionero con orgullo y gratitud.
Con el mismo gozo, hago míos los legados de los pioneros de la Iglesia en nuestros días que viven en todas las naciones y cuyas historias de perseverancia, fe y sacrificio agregan nuevos versos gloriosos al gran coro de este himno de los últimos días en el reino de Dios.
Cuando mi propia familia reflexiona sobre “la fe de nuestros padres”, por lo general se piensa en la fe luterana que durante generaciones practicaron nuestros antepasados. De hecho, mi hijo descubrió hace poco que una de nuestras líneas familiares llega hasta el mismo Martín Lutero.
Honramos y respetamos a las almas sinceras de todas las religiones que hayan amado a Dios, sea donde sea o en la época que hayan vivido o vivan, aun cuando no tuvieran la plenitud del Evangelio. Elevamos nuestra voz con gratitud por su abnegación y valor, y los abrazamos como hermanos y hermanas, hijos de nuestro Padre Celestial.
Creemos que es un derecho fundamental del ser humano “adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen”4.
Al florecer por toda la tierra la Iglesia restaurada de Jesucristo, que ahora tiene más de trece millones de miembros, el significado de la frase “la fe de nuestros padres” se ha expandido. En algunos casos, tal vez se refiera a su legado religioso de una de cientos de religiones cristianas; en otros, podría referirse a las tradiciones del Medio Oriente, Asia o África.
He pasado la mayor parte de mi vida en regiones donde los miembros de nuestra Iglesia eran minoría. En ese tiempo he aprendido que con frecuencia, cuando las personas oyen hablar del Evangelio restaurado, les impresiona y muchas incluso quieren unirse a la Iglesia; pero vacilan por el temor de decepcionar a sus antepasados y porque piensan que deben ser fieles a la fe de sus padres.
Recuerdo que cuando era muchacho, un domingo noté a una familia nueva en nuestro centro de reuniones: a una joven madre con dos hijas. No pasó mucho tiempo antes de que se bautizaran y fueran miembros de la Iglesia.
Conozco de cerca la historia de su conversión, porque el nombre de la hija mayor era Harriet, la que después llegó a ser mi esposa.
Carmen, la madre de Harriet, había quedado viuda hacía poco y, durante un período de introspección, se interesó en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Después de estudiar la doctrina, Carmen y sus hijas supieron que la Iglesia era verdadera e hicieron planes para bautizarse.
Sin embargo, cuando Carmen le contó a su madre la decisión que había tomado, ésta quedó desconsolada. “¿Cómo puedes ser tan infiel a la fe de tus padres?”, le preguntó.
Su madre no fue la única en poner objeciones: Lisa, la hermana de Carmen, que tenía un carácter fuerte, se quedó muy perturbada con la noticia; tal vez perturbada sea una palabra demasiado suave: estaba furiosa.
Lisa dijo que iba a buscar a aquellos jóvenes misioneros y a decirles lo equivocados que estaban; así que se encaminó decididamente a la capilla, encontró a los misioneros y, como ya se imaginan, ella también se bautizó….
Entonces, ¿cuál es la fe de nuestros padres? ¿Es la religión de nuestros padres, abuelos o bisabuelos?
Pero ¿y qué de la fe de los antiguos que los precedieron? ¿Abraham, Isaac y Jacob? ¿No son ellos nuestros padres también? ¿No somos de la casa de Israel? ¿Y qué de Noé y Enoc, y de nuestros primeros padres, Adán y Eva?
¿Y qué del Salvador y de los discípulos que lo siguieron?
La fe de nuestro Padre Celestial ha sido constante desde el principio de los tiempos, aun antes de la fundación de este mundo. Juan el Revelador describió la gran batalla que hubo en los cielos; el asunto en cuestión era el albedrío moral, tal como lo es ahora. Todos los que han vivido y viven en la tierra estuvimos entre los que enfrentamos a Satanás y permanecimos con el Padre y el Hijo. Por lo tanto, ¿no debemos nuestra lealtad a Dios nuestro Padre Celestial?
Los miembros de la Iglesia de Jesucristo “creemos en Dios, el Eterno Padre, y en Su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo”. Y “creemos que por la Expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio”. Creemos en el gran plan de la felicidad, el plan de redención, el plan de salvación, por el cual los hijos de Dios puedan pasar por la condición mortal y regresar a la presencia del Padre, un plan misericordioso establecido desde antes de la fundación de esta tierra.
¡Éste es el plan y la fe de nuestro Padre!
Testifico que la doctrina del Evangelio restaurado de Jesucristo es la fe de nuestro Padre Celestial. Es Su verdad revelada a Sus siervos los profetas desde los días de nuestro padre Adán hasta el presente. El Padre y el Hijo aparecieron ante José Smith para restaurar la fe de nuestro Padre en esta tierra, para que nunca más fuera quitada de ella. Dios desea que todos Sus hijos la reciban, sean cuales sean sus orígenes, su cultura o tradición. La religión verdadera no debe originarse en lo que complace al hombre o en lo que se ajusta a las tradiciones de los antepasados, sino más bien en lo que complace a Dios, nuestro Padre Eterno.
La revelación continua es un rasgo fundamental de esta fe; la primera oración de José Smith es un poderoso testimonio de ello. La revelación es una constante guía que nos mantiene siempre fieles a la voluntad y a la fe de nuestro Padre Celestial.
Él ama a Sus hijos, y escucha las oraciones de los humildes y sinceros de toda nación, lengua y pueblo. Él concede luz a quienes lo buscan y honran, y están dispuestos a obedecer Sus mandamientos. Proclamamos con regocijo que la fe de nuestro Padre está en la tierra actualmente.
Invitamos a todos los de este hermoso planeta a gustar de Su doctrina y averiguar si no es dulce, buena y preciosa. Pedimos a los de corazón sincero que averigüen cuál es la doctrina y pregunten a su Padre Celestial si es verdadera o no; y al hacerlo, todos pueden descubrir la fe de su Padre, abrazarla y andar en ella, una fe que los salvará8.
Ese es nuestro mensaje al mundo. (Presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días)
