Ene

1

Dieter F. Uchtdorf, apóstol de la Iglesia de Jesucristo, comparte la forma en que la esperanza nos anima e inspira a confiar en el cuidado amoroso de nuestro Padre Celestial y de Su Hijo Jesucristo.

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Mar

18

La Iglesia Mormona enseña que no estamos en la tierra por accidente, sino que hay un propósito para la vida mortal y la existencia terrenal. Estamos aquí para recibir un cuerpo físico, ganar experiencia y desarrollar atributos divinos como la justicia, la misericordia y el amor. Dios envió a sus hijos sabiamente con un plan( Plan de Salvación ); Su plan está designado para que les proporcione a sus hijos una paz mayor en esta vida sin importar cuáles sean las pruebas, y gozo eterno en la vida por venir.

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Oct

23

No nací ni me crié en Utah, entre los mormones, sino que crecí como Católico en Italia. Cuando tenía 10 años, mi padre murió, a la edad de 47 años, debido a un cáncer del pulmón (solía fumar). Su muerte cambió todo en mi vida. Yo era entonces el único hijo de una joven madre viuda (de 33 años de edad). A pesar de todos los esfuerzos hechos por mi madre para ayudarme a enfrentar la situación, muy pronto me di cuenta de que algo había cambiado no sólo en mi vida normal exterior, sino también dentro de mí. Ya no era como muchos otros niños que podían seguir siéndolo sin muchos problemas y especialmente sin muchas preguntas acerca de la vida o una súbita tristeza.

Debido a la muerte de mi padre, noté que algunas personas empezaron a tratarme de modo diferente y, con el tiempo, tuve que enfrentar preguntas difíciles acerca del propósito de nuestra existencia aquí en la tierra. No me di cuenta de cuán importante era lo que estaba pasando dentro de mí hasta que tuve 13 o 14 años. Sin embargo, para la edad de 14 años, estaba empezando a sentirme bastante insatisfecho con el mundo alrededor mío y con las respuestas que mis maestros, familia o ministros religiosos me daban en cuanto a las importantes interrogantes de la vida. Estaba empezando a darme cuenta de que tal vez faltaba algo en la visión y las creencias del mundo de la mayoría de las personas que me rodeaban, pero no estaba seguro qué.

Es importante resaltar que la presencia de la Iglesia Católica era tan fuerte en mi entorno que todavía puedo recordar una vez, cuando tenía 9 o 10 años, en la cual durante una clase en el colegio acerca de personas con otras creencias, me hice esta pregunta: “¿Cómo pueden las personas no ser Católicas? ¿Saben ellos que todos irán a una vida para siempre en… (un lugar muy malo)? ¿Por qué ellos no cambian de religión y se vuelven todos católicos?” Tal era el poder de tradición en el ambiente que me rodeaba.

La muerte de mi padre, sin embargo, empezó a cambiar mi situación. El Señor algunas veces trabaja en formas misteriosas para llevar a cabo Sus propósitos. De hecho, después de la muerte de mi padre, mi madre redujo su actividad con la Iglesia Católica. Ella aún era Católica, pero, tal vez porque no encontraba la ayuda que ella estaba buscando en esa organización para sobrellevar su pérdida, ella empezó a buscarla en otro lugar.
Ella empezó a leer libros acerca de religiones orientales y filosofías tales como yoga, Zen y Budismo; en particular, ella empezó a leer acerca del yoga y a practicarlo. Su exploración me abrió un mundo nuevo. Súbitamente, estaba aprendiendo acerca de otras religiones y filosofías y estaba descubriendo que había muchas buenas cosas que aprender. Empecé a darme cuenta de que tal vez la Iglesia Católica no tenía las mejores respuestas a las interrogantes de la vida. Además, y especialmente, empecé a estar familiarizado con los conceptos de progreso espiritual y la idea de auto-mejoramiento espiritual. No es que estos conceptos estén completamente ausentes de la tradición católica, pero en la vida diaria de un católico sí están casi ausentes, ya que ellos ponen énfasis normalmente sólo en aquellos que abandonan la vida “normal” y se vuelven “sacerdotes o monjas a tiempo completo y por siempre solteros”. Mi “héroe” católico favorito era San Francisco de Asís, pero no me gustaba la idea de que un hombre o una mujer religiosos renunciara al matrimonio para buscar una vida religiosa como si fuera lo mejor que pudieran hacer.

Tuve un buen amigo, Stefano, que era miembro de un pequeño grupo protestante. Siempre me había fascinado el hecho de que este y otros grupos protestantes rechazaran el principio del celibato en su iglesia. Cuando las personas como yo están inmersas en una fuerte cultura católica, aun estos pequeños ejemplos o ideas pueden causar una gran influencia con el tiempo y nos da el coraje de buscar algo diferente a pesar de la fuerte presión de la tradición.

Cuando tenía 15, tuve otra experiencia clave. El escenario era un viaje a Roma. El propósito de este viaje era llevar a la juventud católica de toda Europa para conocer al Papa. En ese tiempo yo estaba participando con la juventud católica de mi parroquia, aunque ya estaba empezando a cuestionar algunas de nuestras creencias. Durante ese viaje, pasó algo especial.

El día señalado, miles de jóvenes estábamos listos para conocer al Papa en la Basílica de San Pedro. Habíamos estado preparándonos por meses para esta reunión especial. La juventud de toda Europa había viajado para llegar allí. Obviamente, el Papa no estaba presente cuando llegamos así que nos sentamos en el piso de la iglesia y empezamos a cantar. Realmente yo no canté, sino que escuché por lo menos por una hora esas letras gregorianas, pero empecé a sentirme mal. Tenían grandes expectativas acerca de esa reunión especial con el Papa, pero después de un rato empecé a pensar: “¿Qué estoy haciendo aquí?”; “¿Por qué estoy aquí después de todo? ¿Sólo porque otros me dijeron que sería especial?” Yo titubeé por un rato, pero luego decidí levantarme y salir. Tuve un sentimiento de alivio cuando dejé esa extraña atmósfera en la Basílica de San Pedro. Tenía un tío en Roma y decidí visitarlo y pasar algún tiempo con su familia en lugar de conocer al Papa: no era gran cosa de todos modos, pensé.

De regreso a mi ciudad en el norte de Italia, mientras aún estaba en el tren, tuve la oportunidad de decir lo que había hecho a nuestro guía, un sacerdote muy sociable y amigable. Le dije acerca de mis sentimientos, mis dudas y el hecho de que había salido de la reunión. Empecé a hacerle preguntas acerca de las creencias católicas. Después de escuchar y discutir conmigo por algún tiempo, finalmente él dijo: “Si tú crees estas cosas, entonces no eres un católico”. Esa fue realmente una fuerte y desafiante declaración, un llamado de regreso a la ortodoxia. Estaba un poco perplejo, pero repliqué: “Entonces, probablemente ¡no soy un católico!”.
Supongo que el Espíritu del Señor estaba presente ese día para apoyarme y abrir mi mente, porque me sentí aliviado cuando dije lo que verdaderamente estaba pensando, y no sentí temor de la reacción del sacerdote. Después de ese episodio, mi búsqueda de respuestas se dirigía principalmente fuera de la Iglesia Católica, ya que aun ese sacerdote de mentalidad abierta no había podido ayudarme a comprender. Cuando se vio confrontado con preguntas difíciles, no pudo encontrar nada mejor que sugerir que confiara en una fe ciega o ¡me considerara un hereje!

Pasaron muchos años después de ese episodio y continué reuniéndome con mis amigos católicos, pero ahora estaba más ocupado en leer libros acerca de otras religiones. Los libros eran mi principal fuente de información acerca de la religión. Un autor que realmente tuvo una fuerte influencia en mí por un período, por ejemplo, fue Sri Aurobindo. No puedo recordar los detalles de lo que leí en ese tiempo, pero Sri Aurobindo, en sus libros, sugería que la humanidad puede evolucionar espiritualmente más allá de sus limitaciones actuales y alcanzar un estado futuro de existencia “supramental”. Este sería como un paso “evolucionario” de la humanidad que debía conducir a una vida divina sobre la Tierra. (Esto me hace pensar en el Milenio ahora, aunque de acuerdo con la Biblia esta “vida casi divina” no será el producto de la “evolución”; pero en ese tiempo era un concepto interesante que me dio algo de esperanza y significado para el futuro).

Basado en mi conocimiento y testimonio actuales de la enseñanza de la Iglesia Mormona, no puedo evitar pensar al leer sus escritos que estaba avanzando un paso dirigiéndome hacia el entendimiento de conceptos mormones claves, algunos de los cuales no son claros ni aun aceptados por muchos cristianos tradicionales. Creo que el Espíritu del Señor enseña a las personas de acuerdo a su lenguaje y entendimiento y hace avanzar a los verdaderos buscadores, un paso a la vez, hasta que estén listos para la plenitud del Evangelio.

Mi búsqueda por la verdad continuó intensificándose hasta que llegó a su clímax cuando tenía 19 años. Un día, estaba en Torino, donde se suponía que estaba avanzando con mis estudios de física. Había escogido estudiar física no porque quería convertirme en un nuevo Einstein, sino a causa de libros tales como El Tao  de la Física por Fritjof Capra, libros que discuten los paralelos entre la física moderna y el misticismo oriental. Es probablemente innecesario decir que debido a que mi interés por la física no era más que otro peldaño en mi búsqueda de la verdad, estaba muy decepcionado con mi programa de estudios en la Universidad de Torino. Por lo tanto, como en muchas otras ocasiones, ese día en particular yo no estaba estudiando física sino que estaba leyendo un libro acerca de la historia de la filosofía India.
En cierto momento, ese día, decidí ir a caminar para relajarme y pensar acerca de la vida. Mientras estaba caminando en el centro alguien me detuvo y me preguntó si deseaba pasar por un test psicológico. No lo mencioné antes, pero también estaba interesado en psicoanálisis y psicología, y especialmente me gustaban libros como el Arte de Amar o ¿Tener o Ser? de Eric Fromm y similares. Por ello, tenía curiosidad acerca de este test.

Ese test fue el principio de mi último paso en mi búsqueda de la verdad. Después de eso, perdí mi temor de desconectarme de la tradición católica, y fui casi incomprensible para mi familia y amigos católicos. Puedo decir ahora que estaba listo para conocer a los misioneros mormones, y especialmente, para comprender y aceptar su mensaje, menos que un año más tarde, debido a todas aquellas experiencias.

Pero ¿quién estaba detrás de este test psicológico? La gente de Dianética y Cientología. Su enfoque en el mejoramiento personal y su mezcla de conocimiento científico, religioso y psicológico me atrajeron por un corto período, aunque nunca participé realmente con ellos, porque después del interés inicial, me di cuenta de que no tenían las respuestas que estaba buscando. Sin embargo, aun esta negativa experiencia tuvo un resultado positivo importante. La Cientología cortó completamente mis últimas conexiones psicológicas (y algunas doctrinales) con la Iglesia Católica. Me liberé aún más del peso de la tradición y me hice más fuerte en la creencia de que había algo fuera, en algún lugar, en alguna organización, o en algún libro, que podría ayudarme a encontrar respuesta a mis interrogantes sobre el propósito de la vida.

Puede parecer de poca importancia a alguien, pero tener el coraje de ser poco ortodoxo para desafiar al menos en su propia mente la tradición es un paso importante antes de que podamos estar listos a recibir un testimonio y aceptar el evangelio restaurado. Esto fue especialmente cierto para mí ya que no acepté ser bautizado en la Iglesia Mormona por razones sociales o como resultado de un interés temporal, sino sólo porque fui tocada por el Espíritu, después de contemplar la simple pero poderosa arquitectura y lógica de la doctrina mormona. El concepto de obtener un testimonio de la verdad por el Espíritu de Dios implica que confiar en la tradición de creer no es suficiente, aun cuando la tradición sea verdadera.

Puedo testificar con toda mi convicción que la escritura que dice: “buscad y hallaréis; tocad, y se os abrirá” (Lucas 11:9) es verdadera, porque el Señor me guió de la mano a través de muchas diferentes experiencias hasta que encontré lo que realmente estaba buscando, la verdadera Iglesia de Jesucristo establecida una vez más sobre la Tierra.

La Edad Oscura de mi vida se disipó cuando finalmente conocí a los misioneros sólo puedo estar agradecido porque nací en una época cuando la verdadera Iglesia está presente sobre la Tierra. No puedo imaginar las penurias impuestas sobre aquellas personas que trataron de encontrar la Iglesia cuando ésta no estaba sobre la Tierra.

Necesito reconocer que le debo a la Iglesia Católica mi primer entendimiento limitado de Cristo y la creencia en Él, creencia que nunca me abandonó aun cuando me estaba enfocando en otras religiones. Sin embargo, les debo a estas otras religiones y filosofías un mejor entendimiento de muchos principios verdaderos y una mente más abierta que me ayudó a no tener miedo cuando finalmente encontré la verdadera Iglesia de Jesucristo.

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Oct

22

A fines de 1984, yo tenía casi 20 años de edad.  Para ese entonces me había retirado de la escolaridad ya que me había dado cuenta de que la física que se enseñaba en la Universidad no me ayudaría a encontrar lo que yo estaba buscando.  La mayoría de mis amigos y familiares no podían entender exactamente lo que me estaba sucediendo y algunos de ellos trataron de ayudarme de diferentes formas pero sin ningún resultado concreto.  El problema era que sabía lo que no quería, pero no estaba seguro de lo que quería.

Nadie en mi entorno parecía tener las respuestas que estaba buscando.  Sin embargo, tenía el sentimiento de que estaba en el camino correcto.  Tenía fe de que al seguir los mejores principios que había aprendido y al tratar de mejorar mi vida eliminando aquello que no estaba en armonía con mis ideales, finalmente hallaría las respuestas.

Cierto día cerca a fines del año 1984, estaba yo en mi casa, leyendo un libro, cuando sentí la necesidad repentina de ir a caminar al centro de Asti, mi ciudad natal, en Italia.

Mientras estaba caminando en Corso Dante (una de las principales calles de la ciudad) vi a dos jóvenes, dos misioneros, caminando hacia mí.  Uno de ellos me dijo después que él realmente no quería hablar conmigo, pero los miré y ellos me miraron y nos detuvimos y empezamos a conversar.  Recuerdo que ellos me preguntaron lo que creía acerca del Salvador.  No puedo recordar lo que les contesté, pero ellos me dejaron con un folleto acerca de los mormones, y me pidieron la dirección de mi casa.

Pocos días después, los mismos misioneros tocaron a mi puerta.  Mi madre salió a abrir y ya que ellos preguntaron por su esposo, ella dijo que él no estaba allí.  Los misioneros luego salieron antes de que pudiera hablar con ellos.  No estaba completamente listo aún.

Pasaron algunos días más y finalmente llegué al punto correcto.  Recuerdo que estaba recostado en mi cama, cansado de mi aparentemente infructuosa búsqueda.  Ofrecí una oración simple y silenciosa, en la cual decía básicamente: “He hecho todo lo que sabía que debía hacer…ahora realmente necesito ayuda ya que no sé qué es lo siguiente que debo hacer…”

Tan pronto como expresé mis pensamientos a Dios, empecé a sentir una paz increíble y sentí como si el cielo estaba muy cerca de mí.  En ese preciso momento, sonó el timbre de la puerta.  Esta vez yo estaba solo en casa.  Fui a abrir la puerta y los misioneros estaban allí.  Cuando ellos entraron a la sala y estrecharon mi mano, yo supe que ellos tenían todas las respuestas que estaba buscando.

Más tarde, me di cuenta de que lo que estaba buscando no era sólo un grupo de doctrinas o una iglesia agradable, sino sentir el Espíritu.  Cuando ellos entraron en mi casa, sentí que traían consigo un agradable Espíritu, aun cuando en ese tiempo no sabía lo que era.

Comprendo ahora que el Señor me dio varias experiencias en las que sentí Su Espíritu.  Aquellas experiencias fueron tan dulces que estaba siempre buscando ese sentimiento, aunque no podía darle un nombre.

Las enseñanzas de los misioneros se entrelazaban perfectamente con mi entendimiento.  Estas enseñanzas estaban respondiendo a mis preguntas acerca de de dónde venimos, por qué estamos aquí y adónde iremos después de esta vida.

Como he escrito en algún otro lugar, cuando los misioneros me mostraron la filmina de la Primera Visión del Profeta José Smith, fue difícil para mí contener las lágrimas.  Sentí que esa historia de su búsqueda por la verdad era en alguna forma similar a la mía.  Mi búsqueda había durado más, mientras que la suya había sido probablemente más intensa.  Es más, él había sido escogido para tener la gloriosa visión del Padre y el Hijo mientras que yo había tenido que contentarme con dos misioneros.  Sin embargo, aquellos dos misioneros fueron como ángeles para mí, trayendo consigo las respuestas a las preguntas más profundas de mi corazón.

No obstante, a pesar de todos estos sentimientos, todavía no tenía un testimonio sólido.  Fue la lectura del Libro de Mormón que me trajo la confirmación de la veracidad de todas aquellas enseñanzas y experiencias.

Al principio de nuestras charlas, los misioneros mencionaron la práctica de ayunar.  Ellos no resaltaron mucho ese punto, pero por alguna razón empecé a leer el Libro de Mormón mientras ayunaba al mismo tiempo.  Mi experiencia posterior al enseñar familias y personas con otros misioneros me mostró que no era fácil encontrar a alguien que acepte el desafío de ayunar mientras lee el Libro de Mormón.  Sin embargo, aquellas experiencias también me convencieron de que cuando la gente lo hace, y son sinceros en su investigación, es casi imposible que no reciban una respuesta.  Y, de hecho, eso sucedió conmigo.

En menos de una semana, leí el Libro de Mormón por completo.  Ayunaba por 24 horas, luego almorzaba y luego ayunaba por otras 24 horas.  Mi madre realmente pensó que estaba actuando de manera extraña.  En algún punto de ese proceso, decidí arrodillarme y preguntar si aquellas cosas que estaba aprendiendo eran verdaderas.  Lo hice, y después de mi oración, me rodeó un increíble sentimiento de paz, un sentimiento similar al que había tenía justo antes de que los misioneros llegaran a mi hogar, pero mucho más fuerte.  Junto con aquellos sentimientos vinieron las respuestas a mis preguntas específicas acerca de la veracidad del Libro de Mormón, del Profeta José Smith y de la Iglesia.  Recibí una confirmación por el Espíritu de Dios de que todo lo que los misioneros me estaban enseñando era verdadero.  Desde ese momento, para parafrasear las palabras del Profeta José Smith: “Tenía un testimonio; lo sabía, y sabía que Dios lo sabía, y no podía negarlo, ni deseaba hacerlo”.

Sabía que la Iglesia y el Libro de Mormón eran verdaderos y estaba deseoso de aprender todo lo que fuera posible acerca de la Iglesia.  Sin embargo, mi madre no estaba nada feliz con mi nuevo “descubrimiento” y, aunque los misioneros trataron de enseñarle, el día que ellos nos desafiaron a ser bautizados, quedó claro que ella no estaba interesada como yo lo estaba.  Su oposición creó algunos problemas que causaron que finalmente dejara mi hogar.

Sin embargo, había encontrado finalmente lo que había estado buscando por muchos años y esto era lo que realmente importaba.  Han pasado más de 20 años desde ese día y he tenido muchas experiencias que reforzaron ese testimonio inicial.

Por lo tanto, ¿por qué creo en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? Simplemente porque sé que es verdadera. El Espíritu del Señor me lo testificó una y otra vez después de esta primera experiencia.  No creo lo que creo porque la Iglesia sea una organización maravillosa, no creo porque tengo amigos, no creo porque la doctrina es clara, entendible  y contundente, no creo porque alguien me dijo que crea, sino que creo porque, en efecto, yo sé que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es verdadera.

Después de todo lo que podamos decir y hacer, cada persona tendrá que investigar y preguntar honestamente y recibir una respuesta directamente de Dios acerca de la veracidad del Libro de Mormón, del Profeta José Smith y de la Iglesia.  Investigué, pedí y recibí mi respuesta, y por lo tanto puedo decir honestamente que yo sé que estas cosas son verdaderas.

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Ago

21

Me maravillan los diversos orígenes de los miembros de la Iglesia (Mormona); provenimos de diferentes grupos sociales, económicos y étnicos, de diferentes culturas, idiomas, circunstancias políticas y tradiciones religiosas.

Elder Dieter F. Uchtdorf

Ese gran número de experiencias de la vida me han hecho reflexionar sobre el mensaje de uno de nuestros himnos: “La fe de nuestros padres”…

La fe de nuestros padres… me encanta esa frase.

A muchos miembros de la Iglesia (Mormona), esas palabras les hacen pensar en los pioneros valientes que abandonaron la comodidad de su hogar y viajaron en carromatos y a pie hasta llegar al valle del Gran Lago Salado. Siento amor y respeto por la fe y el valor de aquellos primeros pioneros de la Iglesia. Mis antepasados vivían en aquella época del otro lado del océano; ninguno estuvo entre los que vivieron en Nauvoo ni en Winter Quarters, y ninguno hizo la jornada a través de las llanuras, pero como miembro de la Iglesia, hago mío ese legado pionero con orgullo y gratitud.

Con el mismo gozo, hago míos los legados de los pioneros de la Iglesia en nuestros días que viven en todas las naciones y cuyas historias de perseverancia, fe y sacrificio agregan nuevos versos gloriosos al gran coro de este himno de los últimos días en el reino de Dios.

Cuando mi propia familia reflexiona sobre “la fe de nuestros padres”, por lo general se piensa en la fe luterana que durante generaciones practicaron nuestros antepasados. De hecho, mi hijo descubrió hace poco que una de nuestras líneas familiares llega hasta el mismo Martín Lutero.

Honramos y respetamos a las almas sinceras de todas las religiones que hayan amado a Dios, sea donde sea o en la época que hayan vivido o vivan, aun cuando no tuvieran la plenitud del Evangelio. Elevamos nuestra voz con gratitud por su abnegación y valor, y los abrazamos como hermanos y hermanas, hijos de nuestro Padre Celestial.

Creemos que es un derecho fundamental del ser humano “adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen”4.

Al florecer por toda la tierra la Iglesia restaurada de Jesucristo, que ahora tiene más de trece millones de miembros, el significado de la frase “la fe de nuestros padres” se ha expandido. En algunos casos, tal vez se refiera a su legado religioso de una de cientos de religiones cristianas; en otros, podría referirse a las tradiciones del Medio Oriente, Asia o África.

He pasado la mayor parte de mi vida en regiones donde los miembros de nuestra Iglesia eran minoría. En ese tiempo he aprendido que con frecuencia, cuando las personas oyen hablar del Evangelio restaurado, les impresiona y muchas incluso quieren unirse a la Iglesia; pero vacilan por el temor de decepcionar a sus antepasados y porque piensan que deben ser fieles a la fe de sus padres.

Recuerdo que cuando era muchacho, un domingo noté a una familia nueva en nuestro centro de reuniones: a una joven madre con dos hijas. No pasó mucho tiempo antes de que se bautizaran y fueran miembros de la Iglesia.

Conozco de cerca la historia de su conversión, porque el nombre de la hija mayor era Harriet, la que después llegó a ser mi esposa.

Carmen, la madre de Harriet, había quedado viuda hacía poco y, durante un período de introspección, se interesó en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Después de estudiar la doctrina, Carmen y sus hijas supieron que la Iglesia era verdadera e hicieron planes para bautizarse.

Sin embargo, cuando Carmen le contó a su madre la decisión que había tomado, ésta quedó desconsolada. “¿Cómo puedes ser tan infiel a la fe de tus padres?”, le preguntó.

Su madre no fue la única en poner objeciones: Lisa, la hermana de Carmen, que tenía un carácter fuerte, se quedó muy perturbada con la noticia; tal vez perturbada sea una palabra demasiado suave: estaba furiosa.

Lisa dijo que iba a buscar a aquellos jóvenes misioneros y a decirles lo equivocados que estaban; así que se encaminó decididamente a la capilla, encontró a los misioneros y, como ya se imaginan, ella también se bautizó….

Entonces, ¿cuál es la fe de nuestros padres? ¿Es la religión de nuestros padres, abuelos o bisabuelos?

Pero ¿y qué de la fe de los antiguos que los precedieron? ¿Abraham, Isaac y Jacob? ¿No son ellos nuestros padres también? ¿No somos de la casa de Israel? ¿Y qué de Noé y Enoc, y de nuestros primeros padres, Adán y Eva?

¿Y qué del Salvador y de los discípulos que lo siguieron?

La fe de nuestro Padre Celestial ha sido constante desde el principio de los tiempos, aun antes de la fundación de este mundo. Juan el Revelador describió la gran batalla que hubo en los cielos; el asunto en cuestión era el albedrío moral, tal como lo es ahora. Todos los que han vivido y viven en la tierra estuvimos entre los que enfrentamos a Satanás y permanecimos con el Padre y el Hijo. Por lo tanto, ¿no debemos nuestra lealtad a Dios nuestro Padre Celestial?

Los miembros de la Iglesia de Jesucristo “creemos en Dios, el Eterno Padre, y en Su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo”. Y “creemos que por la Expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio”. Creemos en el gran plan de la felicidad, el plan de redención, el plan de salvación, por el cual los hijos de Dios puedan pasar por la condición mortal y regresar a la presencia del Padre, un plan misericordioso establecido desde antes de la fundación de esta tierra.

¡Éste es el plan y la fe de nuestro Padre!

Testifico que la doctrina del Evangelio restaurado de Jesucristo es la fe de nuestro Padre Celestial. Es Su verdad revelada a Sus siervos los profetas desde los días de nuestro padre Adán hasta el presente. El Padre y el Hijo aparecieron ante José Smith para restaurar la fe de nuestro Padre en esta tierra, para que nunca más fuera quitada de ella. Dios desea que todos Sus hijos la reciban, sean cuales sean sus orígenes, su cultura o tradición. La religión verdadera no debe originarse en lo que complace al hombre o en lo que se ajusta a las tradiciones de los antepasados, sino más bien en lo que complace a Dios, nuestro Padre Eterno.

La revelación continua es un rasgo fundamental de esta fe; la primera oración de José Smith es un poderoso testimonio de ello. La revelación es una constante guía que nos mantiene siempre fieles a la voluntad y a la fe de nuestro Padre Celestial.

Él ama a Sus hijos, y escucha las oraciones de los humildes y sinceros de toda nación, lengua y pueblo. Él concede luz a quienes lo buscan y honran, y están dispuestos a obedecer Sus mandamientos. Proclamamos con regocijo que la fe de nuestro Padre está en la tierra actualmente.

Invitamos a todos los de este hermoso planeta a gustar de Su doctrina y averiguar si no es dulce, buena y preciosa. Pedimos a los de corazón sincero que averigüen cuál es la doctrina y pregunten a su Padre Celestial si es verdadera o no; y al hacerlo, todos pueden descubrir la fe de su Padre, abrazarla y andar en ella, una fe que los salvará8.

Ese es nuestro mensaje al mundo. (Presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días)

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Ago

6

Muchas personas han visto misioneros Mormones. Ellos a menudo sobresalen dondequiera que andan, pues son jovenes, pelo corto, en trajes oscuros, camisas blancas, corbatas , andan de dos en dos y llevan chapas con su nombre. No es sorpresa que muchas personas los han visto, porque la Iglesia de Jesucristo SUD tiene quizás el programa más activo misional de cualquier iglesia del mundo. En el 2004 había 56.000 misioneros por todo el mundo, la tercera parte de ellos son jóvenes.

Desde sus inicios, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días o Iglesia Mormona como se le llama con frecuencia, ha sido una iglesia de proselitismo, mandando misioneros a todas partes del mundo. El Trabajo Misional es comentado constantemente en las congregaciones Mormonas ya que instan a sus miembros a compartir el Evangelio con sus amigos y vecinos.

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Ago

6

José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha vivido en él, exceptuando sólo a Jesús” (D. y C. 135:3).

Prophet Joseph Smith

Prophet Joseph Smith

Esta asombrosa declaración describe a un hombre que fue llamado por Dios a la edad de catorce años y que vivió sólo hasta los treinta y ocho. Hubo sucesos maravillosos que ocurrieron entre el nacimiento de José Smith en Vermont, en diciembre de 1805, y su trágica muerte en Illinois, en junio de 1844. Dios el Padre y Su Hijo, Jesucristo, se aparecieron ante él, enseñándole sobre la naturaleza de Dios mucho más de lo que se había sabido durante siglos.

Profetas y apóstoles de la antigüedad le confirieron el sagrado poder del sacerdocio, convirtiéndolo en un nuevo testigo autorizado de Dios en esta última dispensación. Por medio del Profeta, se reveló un incomparable torrente de conocimiento y de doctrina, incluso el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. Mediante él, se organizó una vez más en la tierra la verdadera Iglesia del Señor.

Actualmente, la obra que comenzó con José Smith sigue adelante por todo el mundo. El presidente Wilford Woodruff testificó lo siguiente del profeta José Smith: “…era un profeta de Dios y…puso los cimientos de la obra y dispensación más grandes de todas las que han sido establecidas en la tierra”

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Abr

28

Como todos sabemos en las últimas semanas las noticias se han concentrado en lo sucedido en el Dorado Texas, nadie me ha preguntado a mi especificamente si esa es nuestra Iglesia; sin embargo , se tiene la tendencia a confundir ya que FLDS lleva casi las mismas siglas que la nuestra LDS en fin . Este e-mail con fotos que explica claramente quienes somos y cual es la diferencia entre nuetra Iglesia y FLDS.

Para aquellos quienes han estado viendo las noticias y se han estado preguntando….

Algunas mujeres mormones cantan…

Algunas mujeres mormonas bailan…

Algunas mujeres mormonas escriben historias de terror…

Algunas mujeres mormonas tienen mucho dinero y un hermoso cabello…

Marie Osmond

Conozco a cientos de mujeres mormonas. Ellas hacen diferentes tipos de cosas y viven de diferentes maneras. Esta mujer sirvió como líder de la Iglesia Mormona. Recientemente se dirigió a jóvencitas adolescentes a nivel mundial. Ella las animó a fortalecer a sus familias y servir a otros.

Susan Tanner

Ninguna de las mujeres mormonas que conozco lucen así…


Ninguna de ellas estan casando a sus hijas adolescente y ninguna realmente quiere compartir a su esposo con nadie.

Además…

Algunos de los hombres mormones tiran la pelota…

Algunos de los hombres mormones le gritan a la pelota…

Andy Reid – Philadelphia Eagles Football Coach

Algunos hombres mormones son Democratas y algunos son Republicanos . . .

Senate Majority Leader Harry Reid

Senator Orin Hatch

Es divertido escuchar a algunos hombres mormones en la radio y televisión…

Glenn Beck

Algunos chicos mormones son muy guapos y cantan como los ángeles a los 17 años…

David Archuleta- American Idol

De hecho, muchos pero muchos mormones cantan muy, muy bien…

Mormon Tabernacle Choir

Algunos de los hombres mormones trabajan en películas locas…

Napoleon Dynamite

Algunos hombres mormones tienen mucho dinero y un bonito cabello…

Conozco a cientos de hombres mormones. Ellos hacen diferentes tipos de cosas y viven de deferentes formas.Éste es uno de los líderes de la Iglesia Mormona. El domingo pasado él habló sobre honrar a la mujer, especialmente a las madres y aconsejó a los esposos e hijos sobre como tratar a las mujeres

Russell Ballard

Ninguno de los hombres mormones que yo conozco lucen así…

Los hombres mormones que yo conozco son honestos y muy trabajadores. Ellos no engañan a sus esposas, no fuman, no toman o apuestan. y CREANME …la última cosa que ellos quieren es otra esposa.

Y

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Mar

27

El sábado 5 y el domingo 6 de abril de 2008 se llevará a cabo la 178 Conferencia General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el Centro de Conferencias de Salt Lake City, Utah. La misma será transmitida Vía Satélite en los centros de estaca, por Internet y por BYU Television.


Conferencia General de Octubre 2007 en MP3 y Texto
Discursos y acontecimientos de la reunión general de la Sociedad de Socorro del 29 de septiembre de 2007 y de la conferencia general del 6-7 de octubre de 2007.

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Mar

26

Las madres que lo saben desean tener hijos. Aunque en muchas culturas del mundo a los hijos “se los valora menos”, en la cultura del Evangelio todavía creemos en tener hijos. Los profetas, videntes y reveladores que fueron sostenidos en esta conferencia han declarado que “el mandamiento que Dios dio a sus hijos de multiplicarse y henchir la tierra permanece inalterable”3. El presidente Ezra Taft Benson enseñó que los matrimonios jóvenes no deben posponer tener hijos y que “en la perspectiva eterna, los hijos —y no las posesiones, ni la posición social, ni el prestigio— son nuestras joyas más valiosas”.

Las hijas fieles de Dios desean hijos. En las Escrituras leemos sobre Eva (véase Moisés 4:26), Sara (véase Génesis 17:16), Rebeca (véase Génesis 24:60), y María (véase 1 Nefi 11:13–20) quienes fueron preordenadas para ser madres antes de que sus hijos hubieran nacido. A algunas mujeres no se les da la responsabilidad de tener hijos en la tierra, pero así como Ana, del Antiguo Testamento, oró con fervor por su hijo (véase 1 Samuel 1:11), el valor que las mujeres den a la maternidad en esta vida y los atributos maternales que logren aquí se levantarán con ellas en la Resurrección (véase D. y C. 130:18). A las mujeres que deseen esa bendición y se esfuercen por lograrla en esta vida, se les promete que la recibirán por toda la eternidad, y la eternidad es mucho, pero mucho más larga que la mortalidad. En la maternidad hay una influencia y un poder eternos.

Las madres que lo saben, Julie Beck

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